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D: Los derechos de las demas Personas

25- En cuanto al derecho de quien te ha favorecido con la libertad, es que sepas que él ha gastado en tí de sus bienes, y te ha sacado de la humillación de la servidumbre y su crueldad hacia la grandeza de la libertad y su humanidad. Te liberó del cautiverio de estar bajo posesión[i]. Te sacó de los círculos de la esclavitud. Te hizo percibir el aroma de la grandeza. Te sacó de la prisión de la coerción. Alejó de tí la dificultad. Te hizo permisible el mundo en su totalidad. Te hizo dueño de tí mismo. Desató la correa que te sujetaba. Te dejó dedicado a la adoración de tu Señor. Hizo todo eso tolerando la disminución de su riqueza. Así que debes saber que él es para tí, en tu vida y en tu muerte, quien tiene prioridad entre las criaturas después de tus parientes, y más derecho a tu auxilio, ayuda y protección en el sendero de Allah. Así que no te prefieras a tí mismo por sobre aquello que él necesite.

26- El derecho de tu siervo sobre quien ha recaído tu favor, es que sepas que Allah te ha dispuesto como su protector, guardián, auxiliador y fortaleza, y que lo ha dispuesto a él como un medio y un vínculo entre tú y El. Entonces, lo más apropiado es que te proteja del Fuego y ello resulte a la larga una recompensa para él (en el más allá). Allah ha decretado para tí su herencia, en el caso de que no tenga parientes, como retribución por aquello que gastaste en él y por haber observado sus derechos después de ello. Así que en el caso de que no hayas observado sus derechos, será de temer que te sea conveniente su herencia[ii]. No hay Fuerza sino en Allah.

27- En cuanto al derecho de quien tiene un acto amable (dhul ma’ruf) para contigo, es que le agradezcas y hagas mención de su amabilidad[iii], que divulgues a su favor bellas palabras, que supliques sinceramente por él en eso que está entre tú y Allah, Glorificado Sea. Si tú procedes así, le habrás agradecido tanto en secreto como abiertamente. Luego, si te es posible retribuirle (el favor), hazlo, y sino, debes estar preparado para ello y tener dispuesta la retribución.

28- En cuanto al derecho del Muecín, es que sepas que está recordándote a tu Señor, invocándote hacia tu dicha, y que es quien mejor te ayuda a cumplir lo que Allah te ha prescrito. Por lo tanto agradécele de la forma en que lo haces con quien te hace un bien. Si te encuentras en tu casa preocupado por ésto, no serás objeto de acusación a su respecto ante Allah, y habrás comprendido que él es una indudable gracia de Allah para contigo. Entonces, hazte de buena compañía y amistad con esa gracia de Allah, alabándole por ella en cualquier caso. No hay Fuerza sino en Allah[iv].

29- En cuanto al derecho de tu Imam en la oración, es que sepas que él ha asumido la mediación entre tú y Allah, y la comparecencia ante tu Señor. Habla por tí, pero tú no hablas por él. Suplica por tí, pero tú no suplicas por él[v]. Pide por tí, pero tu no pides por él. Te ha ahorrado la preocupación de ponerte frente a Allah y ha asumido la súplica por tí. Y como si ésto no te bastara, si en algo de ello hubiera falta o defecto, a él le incumbe la responsabilidad y no a tí. Si en ello hubiera extralimitación, no serías copartícipe de eso, y no tiene (sólo por ésto) ninguna virtud sobre tí. Así, ha preservado tu alma mediante la suya, y lo mismo ha hecho con tu oración mediante la suya. Debes agradecerle por ello. No hay Poder ni Fuerza sino en Allah.

30- En cuanto al derecho de quien se sienta junto a tí, es que lo trates con afabilidad y cordialidad, y que muestres imparcialidad hacia él mientras rivalizan en el habla[vi]. No apartes de él la vista en forma descomedida cuando ambos se estén mirando, y que cuando le hables te propongas hacerle comprender. Si eres tú el que fue a sentarse con él, puedes levantarte cuando lo desees, pero si es él el que fue a sentarse contigo, el tendrá tal opción, y no te levantes sino con su permiso. No hay Fuerza sino en Allah.

31- En cuanto al derecho de tu vecino (yar), es que lo cuides cuando esté ausente, lo honres cuando esté presente, y que lo auxilies y ayudes en ambas situaciones. No persigas ningún defecto suyo, ni indagues para conocer algo malo de él, y si lo averiguas sin intención, no habrá responsabilidad (de tu parte). En este caso, resguarda lo que supiste como si fueras una impenetrable y bien oculta fortaleza, de forma tal que si las lanzas (de la maledicencia) le procuran interiormente no le lleguen a tocar por estar protegido en ella. No le escuches a hurtadillas de forma que él no lo sepa. No lo desampares en la dificultad, ni le envidies por aquello con que fue agraciado. No des importancia a sus errores y perdona sus faltas. No escatimes paciencia con él cuando se comporte contigo en forma ignorante, y no dejes de estar en paz con él. Aleja de él la injuria y contrarresta el ardid que pudiera tener algún consejo que se le dé. Trátale de manera distinguida. No hay Poder ni Fuerza sino en Allah[vii].

32- En cuanto al derecho del compañero (sahib), es que lo acompañes de un modo virtuoso y generoso mientras puedas hacerlo, y sino, por lo menos, con equidad y honradez. Debes honrarlo así como él te honra y protegerlo como te protege. No permitas que en el trato que tienen te preceda en la acción generosa, y si lo hizo, retribúyesela. No seas negligente respecto al afecto que merece, e impónte a tí mismo el aconsejarle, custodiarle, ayudarle a obedecer a su Señor y auxiliarle en su alma en aquello en que no le importe desobedecer a su Señor. Luego, sé para él una misericordia y no un castigo. No hay Fuerza sino en Allah[viii].

33- En cuanto al derecho del socio (sharik), es que si él se ausentara, tú deberías bastarle en sus asuntos, y si estuviera presente, tratarle con igualdad. Que no resuelvas sólo de acuerdo con tu juicio sin que él exponga el suyo, y no obres según tu opinión sin consultarle. Debes cuidar de su propiedad y no le traiciones ya sea en algo de importancia o insignificante, ya que “la mano de Allah está sobre las de ambos socios, en tanto no se traicionen el uno al otro”. No hay Fuerza sino en Allah.

34- En cuanto al derecho de la riqueza (mal), es que no la obtengas sino a través de lo que es lícito, que no la gastes sino en aquello que está permitido, que no la desvíes cuando ya está destinada a una cosa (en particular), que no trastoques su sentido, y que si proviene de (algo relacionado con la religión de) Allah, no la dispongas sino en Su causa. No te prives de ella reservándola para quien tal vez no te la agradezca, sino que incluso no use en buena forma lo que le hayas dejado como herencia, ni la utilice en obediencia a tu Señor, ya que entonces le habrías ayudado en ello; o bien, embellezca la opinión de sí mismo por cumplir obediencia a su Señor con el producto de tu riqueza, llevándose así honores sin esfuerzo. De esta manera, atraerías el pecado, el lamento y el arrepentimiento como consecuencia. No hay Fuerza sino en Allah[ix].

35- En cuanto al derecho de tu acreedor[x] (al garim at talibu lak), es que si dispones de recursos, le pagues, le satisfagas y le compenses y no le despaches ni te demores (más), ya que dijo el Mensajero de Allah (BPD): “La demora (en pagar) de quien es rico, es en realidad opresión”. Y si estás en una situación difícil, debes dejarlo satisfecho con buenas palabras, requerirle (una prórroga) de la mejor manera y despedirlo con gentileza. De esta manera, no agregarás el mal trato a su disminución de riqueza, ya que eso sería actuar con vileza. No hay Fuerza sino en Allah[xi].

36- En cuanto al derecho de aquel con quien te relacionas (jalit), es que no le engañes, ni le ilusiones, ni le mientas, ni le desatiendas, ni le traiciones[xii], ni hagas nada por arruinarle como un enemigo que no permanece con su compañero. Si él confía en tí, debes profundizar en tu alma a su respecto, y entonces sabrías que “engañar a quien ha entregado su confianza es como realizar usura u obtener un lucro ilícito”. No hay Fuerza sino en Allah.

37- En cuanto al derecho de tu adversario que tiene una queja contra tí (al jasmil mudda’i ‘alaik), es que si aquello que alega es cierto no invalides su argumento, y no hagas nada por anular su acusación. Tú mismo deberías ser adversario de tu alma en su favor. Debes ser tu propio juez y un testigo a favor de él por el sólo derecho que le corresponde, sin que haga falta el testimonio de otros. Ciertamente que éste es un derecho de Allah contra tí. En el caso de que lo que reclama en tu contra sea falso, deberías tratarle con benevolencia, y le infundirías el ser temeroso de su religión y le exigirías jurar por ella. Tratarías de quebrar su cólera contra tí mediante el recuerdo de Allah y de hacer que deje de lado la palabrería y el alboroto que le impide que se le aparte el enojo (que es propio) de quien es tu enemigo e incluso le hace insistir en su falta y afilar la espada de su enemistad, ya que la palabra mala acarrea el mal. Y el bien es reprimido por el mal. No hay Fuerza sino en Allah[xiii].

38- En cuanto al derecho de tu adversario contra quien tú tienes una queja (al jasmil mudda’a ‘alaih), es que si aquello que alegas contra él es cierto, te dirijas en la más amable forma durante la discusión al plantear la acusación, ya que el sólo hecho de ser realizada ésta, es algo grosero y rudo a los oídos del acusado. Debes referir tus pruebas con amabilidad, concediéndole la mayor de las oportunidades, argumentando de la forma más explícita y con la mayor benevolencia. No te desvíes de tus pruebas disputando en medio de habladuría y parloteo, ya que se disgregarían tus pruebas sin que te percates de ello. No hay Fuerza sino en Allah[xiv].

39- En cuanto al derecho de aquel que solicita guía (mustashir), es que si se presenta ante tí para exponer una opinión, te esfuerces en aconsejarlo indicándole aquello que sabes que harías tú mismo si estuvieras en su lugar. Que ésto surja de tí con misericordia y afecto, ya que el afecto sociabiliza lo tosco, mientras que la rudeza retrae aquello que es objeto de sociabilidad. Si es que se presenta ante tí sin exponerte una opinión, y alguien en quien tú confías conoce su opinión y tu alma se siente satisfecha, lo guiarás y orientarás hacia él. Así, no le habrás abandonado sin hacerle un bien, ni habrás dejado de aconsejarle.[xv] No hay Fuerza sino en Allah.

40- En cuanto al derecho de aquel a quien pides guía (al mushiru ‘alaik), es que no le acuses por dar una opinión que no te agrade[xvi] cuando esté orientándote, ya que eso sólo estaría señalando las diferencias de ideas y procederes de la gente. Si tienes alguna duda o sospecha de su opinión, debes ser tú el que tome una decisión y no él, pero no te es permitida tal sospecha si tienes ante tí a quien es digno y apto para consultar. No dejes de agradecerle como mejor te parezca por definir su opinión y su buena disposición para responder a tus consultas. Si estás conforme con su opinión, glorifica a Allah y acéptala de tu hermano con agradecimiento y retribuyéndole de igual forma cuando él requiera lo mismo de tí. No hay Fuerza sino en Allah.

41- En cuanto al derecho de aquel que te pide un consejo (mustansih), es que se lo brindes de la manera que consideres más apropiada para aquello que está exponiéndote, y expresándoselo de la forma que sea más agradable a sus oídos. Debes hablarle de acuerdo con la capacidad de su intelecto, ya que toda mente tiene una aptitud para entender u obviar las palabras. En todo caso, que tu método esté basado en la misericordia. No hay Fuerza sino en Allah[xvii].

42- En cuanto al derecho de quien te da consejo (nasih), es que te comportes amablemente con él, impregnes tu corazón de sus consejos y le prestes oídos a lo que dice para así comprenderlos. Luego reflexiona sobre ellos, y si ves que eran justos y atinados, alaba a Allah por ello, acéptacelos y reconoce su sinceridad. Si no son acertados, trátalo con misericordia, no sospeches de él y reconoce que no dejó de aconsejarte aun cuando se equivocó, a menos que tengas alguna prueba que acredite tal sospecha. En ese caso, no le prestes atención de ningún modo. No hay Fuerza sino en Allah[xviii].

43- En cuanto al derecho de quien es mayor que tú (kabir), es que le muestres deferencia por su edad y le honres por su Islam, si es que se cuenta entre los virtuosos, anteponiéndole en lo que respecta al Islam y no enfrentándole en una discusión. No te le adelantes ni te le coloques al frente de un camino. No le consideres un ignorante, y si actúa contigo como tal, tolérale y hónrale por el derecho que le concierne por su edad en el Islam, ya que, ciertamente que el derecho de la edad está en la medida de su Islam. No hay Fuerza sino en Allah[xix].

44- En cuanto al derecho de quien es menor que tú (saguir), es que seas compasivo con él, le eduques, le enseñes, le perdones, le protejas, seas amable, le ayudes, disimules sus errores ocasionados por su juventud, ya que éstos son motivo de arrepentimiento, le halagues y no le seas hostil. Ciertamente que ésto hará más próximo su desarrollo[xx].

45- En cuanto al derecho de quien te pide (sa’il), es que le otorgues mientras tengas certeza de su veracidad y puedas satisfacer sus necesidades, que supliques por él por lo que le acontece y que le ayudes en lo que requiera. Si dudaras de su veracidad, se antepusiera la sospecha, y no te decides que hacer, no estarás a salvo de que eso sea una artimaña de Satanás que quiere alejarte de tu dicha e interponerse entre tú y tu acercamiento a tu Señor, por lo que lo dejarías y despedirías en buena forma. Y si vences a tu propia alma en el asunto, dale lo que te sugiera tu interior, ya que ciertamente que ello forma parte de los asuntos en que uno mismo da muestras de resolución[xxi].

46- En cuanto al derecho de aquel a quien le pides (mas’ul), es que cuando dé algo le sea aceptado con agradecimiento, reconociendo su virtud, aceptando la excusa en lo que se rehuse a dar y pensando bien de él. Debes saber que si él se rehusa (a darte algo) nada le prohibe hacerlo y no se reprocha respecto de su propia riqueza. Si es que es opresor, en verdad que “el ser humano es tirano y desagradecido”[xxii].

47- En cuanto al derecho de quien te hace feliz por medio de sí mismo o por sus acciones, es que si obra con intención, alabes a Allah como primera medida y luego agradezcas a esa persona por eso en la medida de lo que merece, le retribuyas por la virtud de anticiparse y estés preparado para compensárselo. Si no obró con intención, alaba a Allah y luego agradécele a El mismo, ya que habrás entendido que provino de El, y te distinguió con eso. A tí te habrá complacido eso, al ser causa de las gracias de Allah sobre tí y por esperar después algo mejor. Por cierto que las causas de las gracias son bendiciones provengan de donde provinieren, aunque no se realicen con intención. No hay Fuerza sino en Allah[xxiii].

48- En cuanto al derecho de quien te ocasiona un mal por medio de la palabra o la acción, es que si lo realiza intencionalmente, el perdón será lo principal para tí, porque en ello está lo óptimo, la elevada educación y otras bondades propias de la moral. Dice Allah en el Corán: «... A quienes se defiendan después de haber sido tratados injustamente, no serán objeto de reproche. Sólo se harán acreedores al reproche quienes opriman a la gente y tiranicen en la tierra injustamente. Estos sufrirán un severo castigo. En cambio, quien sea paciente y perdone, (que sepa) que está en esas situaciones donde se realiza una gran determinación». También dice, Poderoso e Imponente: «Si castigáis, hacedlo del mismo modo que fuisteis castigados, pero si tenéis paciencia, ello será mejor para los perseverantes». Esto cuando se ha obrado con premeditación, pero si no ha sido así, no le oprimas procurando vengarte de él, ya que le devolverías con premeditación lo que te hizo por error. Debes tratarle gentilmente y despedirle del modo más amable que puedas. No hay Fuerza sino en Allah[xxiv].

49- En cuanto al derecho de la gente de tu religión en general, (ahlu mil-latika ‘ammah), es que les infundas seguridad, les difundas la misericordia y seas amable con quien de entre ellos actúe mal, unas a las personas, que las corrijas, que agradezcas a quien actúa bien consigo mismo y por lo tanto también contigo, ya que su buena acción para consigo es también para contigo si es que con ello te ahorra el tener que sustentarle, y te pone a salvo (de sí mismo) al aprisionar su ego. Incluye a todos al invocarles. Auxíliales a todos con tu ayuda. Debes dar a todos su lugar en relación a tí: al mayor de entre ellos la posición de padre, al menor la posición de hijo, y al del medio la posición de hermano. Si alguien se te presenta, trátale con bondad y misericordia, y da a tu hermano lo que a un hermano es obligación dar[xxv].

50- En cuanto al derecho de la gente del Libro que vive bajo protección (ahludh dhimmah), el juicio es que aceptes de ellos lo que Allah ha aceptado de ellos y cumplas con lo que Allah ha dispuesto como parte de Su protección y pacto. Encomiéndales a El, en lo que requieran de sí mismos y a lo que se vean compelidos. Debes juzgarles de acuerdo con lo mismo que Allah ha dispuesto para juzgarte, en cualquier transacción que pueda mediar entre tú y ellos. Que entre tú y la opresión que puedas ejercer sobre ellos se interponga la observancia de la protección que Allah les ha dado y el cumplir con Su pacto. Lo pactado por el Mensajero de Allah será un impedimento para ello, ya que él dijo: “Quien oprima después de haber pactado me tendrá como adversario”, por lo tanto, teme a Allah. No hay Poder ni Fuerza sino en Allah[xxvi].

Estos son cincuenta derechos que te circundan. No los transgredas en ningún caso en que te sea obligatorio observarlos y cumplimentarlos. Pide ayuda en ésto a Allah, Exaltado Sea en Su alabanza. No hay Poder ni Fuerza sino en Allah. Que la alabanza sea para Allah, Señor del Universo.


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[i] A partir de aquí, en las dos versiones citadas dice: “Te desató de las ataduras de la esclavitud. Te liberó de la prisión dándote la propiedad de tí mismo y comodidad para adorar a tu Señor. Debes saber que él es para tí, en tu vida y en tu muerte, quien tiene más prioridad entre las criaturas, que su auxilio es obligatorio para tí aún con tu propia vida, y que te corresponde ayudarle en lo que necesite. No hay Fuerza sino en Allah”.

[ii] En las dos versiones citadas dice: “En cuanto al derecho de tu siervo a quien tú has favorecido, es que sepas que Allah, Poderoso e Imponente, ha hecho para tí que su liberación sea un medio de acceso a El y un velo contra el fuego. Tu premio inmediato es ser su heredero, en el caso de que no tenga parientes, como compensación por los bienes que has gastado en él. Tu premio posterior es el Jardín”.

[iii] A partir de aquí, en las dos versiones citadas dice: “...que tengas bellas palabras para con él, que supliques sinceramente por él en eso que está entre tú y Allah, Glorificado Sea. Si tú procedes así, le habrás agradecido tanto en secreto como abiertamente. Luego, si te es posible retribuirle (el favor), hazlo”.

[iv] En las dos versiones citadas dice: “El derecho del Muecín es que sepas que está recordándote a tu Señor, invocándote hacia tu dicha, y ayudándote a cumplir lo que Allah te ha prescrito. Por lo tanto agradécele de la misma manera en que lo haces con quien te hace un bien”.

[v] A partir de aquí, en las dos versiones citadas dice: “Te ha ahorrado el temor de ponerte frente a Allah. Si realiza la oración con alguna falta o defecto se le carga a él y no a tí, pero si la cumple correctamente tú eres su copartícipe, sin tener ninguna superioridad sobre tí. Así, preserva tu alma mediante la suya, y tu oración a través de la suya. Por lo tanto, agradécele en esa medida”.

[vi] A partir de aquí, en las dos versiones citadas dice: “...y que no te levantes sin su permiso. Pero a él le está permitido que te deje sin pedir tu permiso. Deberías olvidar sus deslices y recordar sus cualidades y no deberías hablar sino bien de él”.

[vii] En las dos versiones citadas dice: “En cuanto al derecho de tu vecino, es que lo protejas cuando esté ausente, lo honres cuando esté presente y lo auxilies cuando esté oprimido. No persigas ningún defecto suyo, y si supieras algo malo de él, lo debes ocultar. Si sabes que aceptará tu consejo, aconséjalo de forma que quede entre tú y él. No lo desampares en la dificultad. No le des importancia a sus errores y perdona sus faltas. Trátale de manera distinguida. No hay Fuerza sino en Allah”.

[viii] En las dos versiones citadas dice: “En cuanto al derecho del compañero, es que lo acompañes con generosidad y honradez. Que lo honres como te honra y que no le permitas que te preceda en actuar generosamente, y si lo hizo, retribúyele la generosidad. Desea para él lo que él desea para tí y reténlo respecto a aquello en que no le importe desobedecer (a su Señor). Sé para él una misericordia, no un castigo. No hay Fuerza sino en Allah”.

[ix] En las dos versiones citadas dice: “En cuanto al derecho de la riqueza, es que no la obtengas sino de lo que es lícito, que no la gastes sino de esa manera, y que no te prives de ella reservándola para quien no te agradezca. Debes obrar con ella obedeciendo a tu Señor y sin ser avaro y miserable, ya que entonces atraerías el lamento y el arrepentimiento como consecuencia. No hay Fuerza sino en Allah”.

[x] El derecho del deudor (al garim al ladhi tutalibuh) se ha omitido en todos los manuscritos que se conocen.

[xi] En las dos versiones citadas dice: “En cuanto al derecho de tu acreedor, es que, si tienes los medios, le pagues y si estás en una situación difícil, debes dejarlo satisfecho con buenas palabras y despedirlo con gentileza”.

[xii] A partir de aquí, en las dos versiones citadas sólo dice: “...y temas a Allah en lo que se refiere a sus asuntos”.

[xiii] En las dos versiones citadas dice: “El derecho de tu adversario que tiene una queja contra tí, es que si aquello que alega es cierto, tú lo testimonies contra tí mismo, no le oprimas y le entregues su derecho. En cambio si lo que reclama es falso, compórtate amablemente y no muestres más que amabilidad en lo que a él concierne. De esta manera no desagradarás a tu Señor. No hay fuerza sino en Allah”.

[xiv] En las dos versiones citadas dice: “El derecho de tu adversario contra quien tú tienes una queja, es que si tienes la razón te le dirijas en la más amable forma y no niegues sus derechos. Y si tu acusación es falsa, teme a Allah, Poderoso e Imponente, arrepiéntete a El, y abandona tu reclamo”.

[xv] En las dos versiones citadas dice: “El derecho de aquel que solicita guía, es que si sabes que tienes una buena sugerencia, se la indiques, y si no lo sabes, le orientes hacia quien sepa”.

[xvi] A partir de aquí, en las dos versiones citadas sólo dice: “...y si te agrada, alaba a Allah, Glorificado Sea”.

[xvii] En las dos versiones citadas sólo dice: “El derecho de aquel que te pide un consejo, es que se lo des, y que te comportes con él compasiva y amablemente”.

[xviii] En las dos versiones citadas dice: “El derecho de quien te da consejo, es que te comportes amablemente con él y le prestes oído a lo que dice. Si acierta en lo que expresó, alaba a Allah, Glorificado Sea, pero si se equivoca, trátalo con misericordia, no sospeches de él y considera que se equivocó sin reprenderle por ello, a menos que haya alguna prueba que acredite tal sospecha. . En ese caso, no le prestes atención de ningún modo. No hay Fuerza sino en Allah”.

[xix] En las dos versiones citadas dice: “El derecho de quien es mayor que tú, es que le muestres deferencia debido a su edad, le honres porque entró al Islam antes que tú, no le enfrentes en una discusión, no te le adelantes ni te le coloques al frente de un camino, no le consideres un ignorante, y si actúa contigo como tal, tolérale y hónrale por el derecho y respeto que posee en el Islam”.

[xx] En las dos versiones citadas dice: “El derecho de quien es menor que tú, es que con él seas compasivo, le enseñes, le perdones, le protejas, seas amable y le ayudes”.

[xxi] En las dos versiones citadas sólo dice: “El derecho de quien te pide, es que le des en la medida de su necesidad”.

[xxii] En las dos versiones citadas sólo dice: “El derecho de aquel a quien le pides, es que cuando dé algo le sea aceptado con agradecimiento, reconociendo su virtud, y cuando se rehuse se le acepte su excusa”.

[xxiii] En las dos versiones citadas sólo dice: “El derecho de quien te hace feliz por causa de Allah, Glorificado Sea, es que alabes a Allah como primera medida y luego agradezcas (a esa persona)”.

[xxiv] En las dos versiones citadas sólo dice: “El derecho de quien te ocasiona un mal, es que le perdones, pero si entiendes que tu perdón causará daño, defiéndete. Dice Allah, Glorificado Sea: «... A quienes se defiendan después de haber sido tratados injustamente, no serán objeto de reproche»”.

[xxv] En las dos versiones citadas dice: “El derecho de la gente de tu religión, es que les infundas seguridad, les trates con misericordia, seas amable con quien de entre ellos actúe mal, unas a las personas, que las corrijas, que agradezcas a quien de entre ellos actúe bien, y apartarles el perjuicio. Debes desear para ellos lo que deseas para tí mismo y rechazar para ellos lo que rechazas para tí mismo. Que sus ancianos ocupen la posición de tu padre, sus jóvenes la de tus hermanos, sus ancianas la de tu madre, y sus pequeños la de tus hijos”.

[xxvi] En las dos versiones citadas dice: “El derecho de la gente del Libro que vive bajo protección, es que aceptes de ellos lo que Allah ha aceptado de ellos y que no les causes perjuicio en tanto cumplan con el pacto de Allah, Poderoso e Imponente”.