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7. Los lugares elevados (Al araf)
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Revelado antes de Higrah. Este capitulo
tiene 206 versos.
¡En el nombre de Alá, el Compasivo, el Misericordioso!
1. 'lms.
2. Ésta es una Escritura
que se te ha revelado -¡no te apures por ella!-, para
que adviertas por ella, y como amonestación para los creyentes.
3. ¡Seguid lo que vuestro Señor
os ha revelado y no sigáis a otros amigos en lugar de
seguirle a Él! ¡Qué poco os dejáis amonestar!
4. ¡Cuántas ciudades hemos destruido!
Les alcanzó Nuestro rigor de noche o durante la siesta.
5. Cuando les alcanzó Nuestro
rigor, no gritaron más que: «¡Fuimos impíos!».
6. Pediremos, ciertamente, responsabilidades
a aquéllos a quienes mandamos enviados, como también a
los enviados.
7. Les contaremos, ciertamente,
con conocimiento. No estábamos ausentes.
8. La pesa ese día será la Verdad.
Aquéllos cuyas obras pesen mucho serán los que prosperen,
9. mientras que aquéllos cuyas
obras pesen poco perderán, porque obraron impíamente con
Nuestros signos.
10. Os hemos dado poderío en
la tierra y os hemos puesto en ella medios de subsistencia.
¡Qué poco agradecidos sois!
11. Y os creamos. Luego, os formamos.
Luego dijimos a los ángeles: «¡Prosternaos ante Adán!»
Se prosternaron, excepto Iblis. No fue de los que se prosternaron.
12. Dijo: «¿Qué es lo que te
ha impedido prosternarte cuando Yo te lo he ordenado?»
Dijo: «Es que soy mejor que él. A mí me creaste de fuego,
mientras que a él le creaste de arcilla».
13. Dijo: «Desciende, pues, de
aquí! ¡No vas a echártelas de soberbio en este lugar...!
¡Sal, pues, eres de los despreciables!»
14. Dijo: «¡Déjame esperar hasta
el día de la Resurreción!»
15. Dijo: «¡Cuéntate entre aquellos
a quienes es dado esperar!»
16. Dijo: «Como me has descarriado,
he de acecharles en Tu vía recta.
17. He de atacarles por delante
y por detrás, por la derecha y por la izquierda. Y verás
que la mayoría no son agradecidos».
18. Dijo: «¡Sal de aquí, detestable,
vil! ¡He de llenar la gehena de tus secuaces ¡De todos
vosotros!»
19. «¡Adán! ¡Habita con tu esposa
en el Jardín y comed de lo que queráis, pero no os acerquéis
a este árbol! Si no, seréis de los impíos».
20. Pero el Demonio les insinuó
el mal, mostrándoles su escondida desnudez, y dijo: «Vuestro
Señor no os ha prohibido acercaros a este árbol sino por
temor de que os convirtáis en ángeles u os hagáis inmortales».
21. Y les juró: «¡De veras, os
aconsejo bien!»
22. Les hizo, pues, caer dolosamente.
Y cuando hubieron gustado ambos del árbol, se les reveló
su desnudez y comenzaron a cubrirse con hojas del Jardín.
Su Señor les llamó: «¿No os había prohibido ese árbol
y dicho que el Demonio era para vosotros un enemigo declarado?»
23. Dijeron: «¡Señor! Hemos sido
injustos con nosostros mismos. Si no nos perdonas y Te
apiadas de nosotros, seremos, ciertamente, de los que
pierden».
24. Dijo: «¡Descended! Seréis
enemigos unos de otros. La tierra será por algún tiempo
vuestra morada y lugar de disfrute»
25. Dijo: «En ella viviréis,
en ella moriréis y de ella se os sacará».
26. ¡Hijos de Adán! Hemos hecho
bajar para vosotros una vestidura para cubrir vuestra
desnudez y para ornato. Pero la vestidura del temor de
Alá, ésa es mejor. Ése es uno de los signos de Alá. Quizás,
así, se dejen amonestar.
27. ¡Hijos de Adán! Que el Demonio
no os tiente, como cuando sacó a vuestros padres del Jardín,
despojándoles de su vestidura para mostrarles su desnudez.
Él y su hueste os ven desde donde vosotros no les veis.
A los que no creen les hemos dado los demonios como amigos.
28. Cuando cometen una deshonestidad,
dicen: «Encontramos a nuestros padres haciendo lo mismo
y Alá nos lo ha ordenado». Di: «Ciertamente, Alá no ordena
la deshonestidad. ¿Decís contra Alá lo que no sabéis?»
29. Di: «Mi Señor ordena la equidad.
Dirigíos a Él siempre que oréis e invocadle rindiéndole
culto sincero. Así como os ha creado, volveréis».
30. Ha dirigido a unos, pero
otros han merecido extraviarse. Éstos han tomado como
amigos a los demonios, en lugar de tomar a Alá, y creen
ser bien dirigidos.
31. ¡Hijos de Adán! ¡Atended
a vuestro atavío siempre que oréis! ¡Comed y bebed, pero
no cometáis excesos, que Él no ama a los inmoderados!
32. Di: «,Quién ha prohibido
los adornos que Alá ha producido para Sus siervos y las
cosas buenas de que os ha proveído?» Di: «Esto es para
los creyentes mientras vivan la vida de acá, pero, en
particular, para el día de la Resurrección». Así es como
explicamos con detalle las aleyas a gente que sabe.
33. Di: «Mi Señor prohíbe sólo
las deshonestidades, tanto las públicas como las ocultas,
el pecado, la opresión injusta, que asociéis a Alá algo
a lo que Él no ha conferido autoridad y que digáis contra
Alá lo que no sabéis».
34. Cada comunidad tiene un plazo.
Y cuando vence su plazo, no pueden retrasarlo ni adelantarlo
una hora.
35. ¡Hijos de Adán! Si vienen
a vosotros enviados salidos de vosotros contándoos Mis
signos, quienes temen a Alá y se enmiendan no tienen que
temer y no estarán tristes.
36. Pero quienes hayan desmentido
Nuestros signos y se hayan apartado altivamente de ellos,
ésos morarán en el Fuego eternamente.
37. ¿Hay alguien que sea más
impío que quien inventa una mentira contra Alá o niega
Sus signos? Ésos tendrán la suerte a que han sido destinados.
Cuando, al fin, Nuestros enviados vengan a ellos para
llamarles, dirán: «¿Dónde está lo que invocabais en lugar
de invocar a Alá?» Ellos dirán: «¡Nos han abandonado!»
Entonces, atestiguarán contra sí mismos su incredulidad.
38. Dirá «¡Entrad en el Fuego
a reuniros con las comunidades de genios y hombres que
os han precedido!» Siempre que una comunidad entra, maldice
a su hermana. Cuando, al fin, se encuentren allí todas,
la última en llegar dirá de la primera: «¡Señor! Éstos
son quienes nos extraviaron. Dóblales, pues, el castigo
del Fuego». Dirá: «Todos reciben el doble. Pero vosotros
no sabéis».
39. La primera de ellas dirá
a la última: «No gozáis de ningún privilegio sobre nosotros.
Gustad, pues, el castigo que habéis merecido».
40. A quienes hayan desmentido
Nuestros signos y se hayan apartado altivamente de ellos,
no se les abrirán las puertas del cielo ni entrarán en
el Jardín hasta que entre un camello en el ojo de una
aguja. Así retribuiremos a los pecadores.
41. Tendrán la gehena por lecho
y, por encima, cobertores. Así retribuiremos a los impíos.
42. Quienes creyeron y obraron
bien- a nadie pedimos sino según sus posibilidades-. ésos
morarán en el Jardín eternamente.
43. Extirparemos el rencor que
quede en sus pechos. Fluirán arroyos a sus pies. Dirán:
«¡Alabado sea Alá, Que nos ha dirigido acá! No habríamos
sido bien dirigidos si no nos hubiera dirigido Alá. Los
enviados de nuestro Señor bien que trajeron la Verdad».
Y se les llamará: «Éste es el Jardín. Lo habéis heredado
en premio a vuestras obras».
44. Los moradores del Jardín
llamarán a los moradores del Fuego: «Hemos encontrado
que era verdad lo que nuestro Señor nos había prometido.
Y vosotros, ¿ habéis encontrado si era verdad lo que vuestro
Señor os había prometido?» «¡Si!», dirán. Entonces, un
voceador pregonará entre ellos: «¡Que la maldición de
Alá caiga sobre los impíos.
45. que desvían a otros del camino
de Alá, deseando que sea tortuoso, y no creen en la otra
vida!»
46. Hay entre los dos un velo.
En los lugares elevados habrá hombres que reconocerán
a todos por sus rasgos distintivos y que llamarán a los
moradores del Jardín: «¡Paz sobre vosotros!» No entrarán
en él, por mucho que lo deseen.
47. Cuando sus miradas se vuelvan
hacia los moradores del Fuego, dirán: «¡Señor! ¡No nos
pongas con el pueblo impío»
48. Y los moradores de los lugares
elevados llamarán a hombres que reconozcan por sus rasgos
distintivos. Dirán: «Lo que habéis acumulado y vuestra
altivez no os han servido de nada.
49. ¿Son éstos aquéllos de quienes
jurabais que Alá no iba a apiadarse de ellos?» «¡Entrad
en el Jardín! No tenéis que temer y no estaréis tristes».
50. Los moradores del Fuego gritarán
a los moradores del Jardín: «¡Derramad sobre nosotros
algo de agua o algo de lo que Alá os ha proveído!» Dirán:
«Alá ha prohibido ambas cosas a los infieles,
51. que tomaron su religión a
distracción y juego, a quienes la vida de acá engañó».
Hoy les olvidaremos, como ellos olvidaron que les llegaría
este día y negaron Nuestros signos.
52. Les trajimos una Escritura,
que explicamos detalladamente, con pleno conocimiento,
como dirección y misericordia para gente que cree.
53. ¿Esperan otra cosa que su
cumplimiento? El día que se cumpla, los que antes la olvidaron
dirán: «Los enviados de nuestro Señor bien que trajeron
la Verdad ¿Tenemos ahora intercesores que intercedan por
nosotros o se nos podría devolver y obraríamos de modo
diferente al que obramos?» Se han perdido a sí mismos
y se han esfumado sus invenciones.
54. Vuestro Señor es Alá, Que
ha creado los cielos y la tierra en seis días. Luego,
se ha instalado en el Trono. Cubre el día con la noche,
que le sigue rápidamente. Y el sol, la luna y las estrellas,
sujetos por Su orden. ¿No son Suyas la creación y la orden?
¡Bendito sea Alá, Señor del universo!
55. ¡Invocad a vuestro Señor
humilde y secretamente! Él no ama a quienes violan la
ley.
56. ¡No corrompáis en la tierra
después de reformada! ¡Invocadle con temor y anhelo! La
misericordia de Alá está cerca de quienes hacen el bien.
57. Es Él quien envía los vientos
como nuncios que preceden a Su misericordia. Cuando están
cargados de nubes pesadas, las empujamos a un país muerto
y hacemos que llueva en él y que salgan, gracias al agua,
frutos de todas clases. Así haremos salir a los muertos.
Quizás así, os dejéis amonestar.
58. La vegetación de un país
bueno sale con la ayuda de su Señor, mientras que de un
país malo sale pero escasa. Así explicamos los signos
a gente que agradece.
59. Enviamos Noé a su pueblo.
Dijo: «¡Pueblo! ¡Servid a Alá! No tenéis a ningún otro
dios que a Él. Temo por vosotros el castigo de un día
terrible».
60. Los dignatarios de su pueblo
dijeron: «Sí, vemos que estás evidentemente extraviado».
61. Dijo: «¡Puebla! No estoy
extraviado, antes bien he sido enviado por el Señor del
universo.
62. Os comunico los mensajes
de mi Señor y os aconsejo bien. Y sé por Alá lo que vosotros
no sabéis.
63. ¿Os maravilláis de que os
haya llegado una amonestación de vuestro Señor, por medio
de un hombre salido de vosotros, para advertiros y para
que temáis a Alá y, quizás, así, se os tenga piedad?»
64. Pero le desmintieron. Así,
pues, les salvamos, a él y a quienes estaban con él en
la nave, y anegamos a quienes habían desmentido Nuestros
signos. Eran, en verdad, un pueblo ciego.
65. Y a los aditas su hermano
Hud. Dijo: «¡Pueblo! ¡Servid a Alá! No tenéis a ningún
otro dios que a Él. ¿No vais a temerle?»
66. Los dignatarios de su pueblo,
que no creían, dijeron: «Vemos que estás tonto y, sí,
creemos que eres de los que mienten».
67. Dijo: «¡Pueblo! No estoy
tonto. Antes bien, he sido enviado por el Señor del universo.
68. Os comunico los mensajes
de mi Señor y os aconsejo fielmente.
69. ¿Os maravilláis de que os
haya llegado una amonestación de vuestro Señor por medio
de un hombre salido de vosotros para advertiros? Y recordad
cuando os hizo sucesores después del pueblo de Noé y os
hizo corpulentos. ¡Recordad, pues, los beneficios de Alá!
Quizás, así, prosperéis».
70. Dijeron: «¿Has venido a nosotros
para que sirvamos a Alá Solo y renunciemos a aquéllos
que nuestros padres servían? Tráenos, pues, aquello con
que nos amenazas, si es verdad lo que dices».
71. Dijo: «¡Que la indignación
y la ira de vuestro Señor caigan sobre vosotros! ¿Disputaréis
conmigo sobre los nombres que habéis puesto, vosotros
y vuestros padres? Alá no les ha conferido ninguna autoridad.
¡Y esperad! Yo también soy de los que esperan».
72. Así, pues, salvamos a él
y a los que con él estaban por una misericordia venida
de Nosotros. Y extirpamos a quienes habían desmentido
Nuestros signos y no eran creyentes.
73. Y a los tamudeos su hermano
Salih. Dijo: «¡Pueblo! ¡Servid a Alá! No tenéis a ningún
otro dios que a Él. Os ha venido de vuestro Señor una
prueba: es la camella de Alá, que será signo para vosotros,
¡Dejadla que pazca en la tierra de Alá y no le hagáis
mal! Si no, os alcanzará un castigo doloroso.
74. Recordad cuando os hizo sucesores,
después de los aditas y os estableció en la tierra. Edificasteis
palacios en las llanuras y excavasteis casas en las montañas.
Recordad los beneficios de Alá y no obréis mal en la tierra
corrompiendo».
75. Los dignatarios de su pueblo,
altivos, dijeron a los débiles que habían creído: «¿Sabéis
si Salih ha sido enviado por su Señor?». Dijeron: «Creemos
en el mensaje que se le ha confiado».
76. Los altivos dijeron: «Pues
nosotros no creemos en lo que vosotros creéis».
77. Y desjarretaron la camella
e infringieron la orden de su Señor, diciendo: «¡Salih!
¡Tráenos aquello con que nos amenazas, si de verdad eres
de los enviados!»
78. Les sorprendió el Temblor
y amanecieron muertos en sus casas.
79. Se alejó de ellos, diciendo:
«Pueblo! Os he comunicado el mensaje de mi Señor y os
he aconsejado bien, pero no amáis a los buenos consejeros».
80. Y a Lot. Cuando dijo a su
pueblo: «¿Cometéis una deshonestidad que ninguna criatura
ha cometido antes?
81. Ciertamente, por concupiscencia,
os llegáis a los hombres en lugar de llegaros a las mujeres.
¡Sí, sois un pueblo inmoderado!»
82. Lo único que respondió su
pueblo fue: «¡Expulsadles de la ciudad! ¡Son gente que
se las da de puros!»
83. Y les salvamos, a él y a
su familia, salvo a su mujer, que fue de los que se rezagaron.
84. E hicimos llover sobre ellos
una lluvia: ¡Y mira cómo terminaron los pecadores!
85. Y a los madianitas su hermano
Suayb. Dijo: «¡Pueblo! ¡Servid a Alá! No tenéis a ningún
otro dios que a Él. Os ha venido, de vuestro Señor, una
prueba. ¡Dad la medida y el peso justos, no defraudéis
a los hombres en sus bienes! ¡No corrompáis en la tierra
después de reformada! Eso es mejor para vosotros, si es
que sois creyentes.
86. No acechéis en cada vía a
quienes creen en Él, amenazándoles y desviándoles del
camino de Alá, deseando que sea tortuoso. Y recordad,
cuando erais pocos y Él os multiplicó. ¡Y mirad cómo terminaron
los corruptores!
87. Y si algunos de vosotros
creen en el mensaje que se me ha confiado y otros no,
tened paciencia hasta que Alá decida entre nosotros. Él
es el Mejor en decidir».
88. Los dignatarios del pueblo,
altivos, dijeron: «Hemos de expulsarte de nuestra ciudad,
Suayb, y a los que contigo han creído, a menos que volváis
a nuestra religión». Suayb dijo: «¿Aun si no nos gusta?
89. Inventaríamos una mentira
contra Alá si volviéramos a vuestra religión después de
habernos salvado Alá de ella. No podemos volver a ella,
a menos que Alá nuestro Señor lo quiera. Nuestro Señor
lo abarca todo en Su ciencia. ¡Confiamos en Alá! ¡Señor,
falla según Justicia entre nosotros y nuestro pueblo!
Tú eres Quien mejor falla».
90. Los dignatarios de su pueblo,
que no creían, dijeron: «Si seguís a Suayb, estáis perdidos...»
91. Les sorprendió el Temblor
y amanecieron muertos en sus casas.
92. Fue como si los que habían
desmentido a Suayb no hubieran habitado en ellas. Los
que habían desmentido a Suayb fueron los que perdieron.
93. Se alejó de ellos, diciendo:
«¡Pueblo! Os he comunicado los mensajes de mi Señor y
os he aconsejado bien. ¿Cómo voy a sentirlo ahora por
gente infiel?»
94. No enviamos a ningún profeta
a ciudad que no infligiéramos a su población miseria y
desgracia -quizás, así se humillaran-,
95. y que no cambiáramos, a continuación,
el mal por el bien hasta que olvidaran lo ocurrido y dijeran:
«La desgracia y la dicha alcanzaron también a nuestros
padres». Entonces, nos apoderábamos de ellos por sorpresa
sin que se apercibieran.
96. Si los habitantes de las
ciudades hubieran creído y temido a Alá, habríamos derramado
sobre ellos bendiciones del cielo y de la tierra, pero
desmintieron y nos apoderamos de ellos por lo que habían
cometido.
97. ¿Es que los habitantes de
las ciudades están a salvo de que Nuestro rigor les alcance
de noche, mientras duermen?
98. ¿O están a salvo los habitantes
de las ciudades de que Nuestro rigor les alcance de día,
mientras juegan?
99. ¿Es que están a salvo de
la intriga de Alá? Nadie está a salvo de la intriga de
Alá, sino los que pierden.
100. ¿No hemos indicado a los
que han heredado la tierra después de sus anteriores ocupantes
que, si Nosotros quisiéramos. les afligiríamos por sus
pecados, sellando sus corazones de modo que no pudieran
oír?
101. Ésas son las ciudades de
las que te hemos contado algunas cosas. Vinieron a ellas
sus enviados con las pruebas claras, pero no estaban para
creer en lo que antes habían desmentido. Así sella Alá
los corazones de los infieles.
102. No hemos encontrado en
la mayoría de ellos fidelidad a una alianza, pero si hemos
encontrado que la mayoría son unos perversos.
103. Luego, después de ellos,
enviamos a Moisés con Nuestros signos a Faraón y a sus
dignatarios, pero fueron injustos con ellos. ¡Y mira cómo
terminaron los corruptores!
104. Moisés dijo: «Faraón! He
sido enviado por el Señor del universo.
105. No debo decir nada contra
Alá, sino la verdad. Os he traído una prueba clara de
vuestro Señor. Deja marchar conmigo a los Hijos de Israel».
106. Dijo: «Si has traído un
signo, muéstralo, si es verdad lo que dices».
107. Tiró su vara y se convirtió
en auténtica serpiente.
108. Sacó su mano y he aquí
que apareció blanca a los ojos de los presentes.
109. Los dignatarios del pueblo
de Faraón dijeron: «Sí, éste es un mago entendido.
110. Quiere expulsaros de vuestra
tierra ¿Qué ordenáis?»
111. Dijeron: «¡Dales largas,
a él y a su hermano, y envía a las ciudades a agentes
que convoquen,
112. que te traigan a todo mago
entendido!»
113. Los magos vinieron a Faraón
y dijeron: «Tiene que haber una recompensa para nosotros
si vencemos».
114. Dijo: «Sí, y seréis, ciertamente,
de mis allegados».
115. Dijeron: «¡Moisés! ,Tiras
tú o tiramos nosotros?»
116. Dijo: «¡Tirad vosotros!»
Y, cuando tiraron fascinaron los ojos de la gente y les
aterrorizaron. Vinieron con un encantamiento poderoso.
117. E inspiramos a Moisés:
«¡Tira tu vara!» Y he aquí que ésta engulló sus mentiras.
118. Y se cumplió la Verdad
y resultó inútil lo que habían hecho.
119. Fueron, así, vencidos y
se retiraron humillados.
120. Los magos cayeron prosternados
121. Dijeron: «Creemos en el
Señor del universo,
122. el Señor de Moisés y de
Aarón».
123. Faraón dijo: «¡Habéis creído
en él antes de que yo os autorizara! Ésta es, ciertamente,
una intriga que habéis urdido en la ciudad para sacar
de ella a su población, pero vais a ver...
124. He de haceros amputar las
manos y los pies opuestos. Luego he de haceros crucificar
a todos».
125. Dijeron: «Ciertamente,
volveremos a nuestro Señor.
126. Te vengas de nosotros sólo
porque hemos creído en los signos de nuestro Señor cuando
han venido a nosotros. ¡Señor! Infunde en nosotros paciencia
y haz que cuando muramos lo hagamos sometidos a Ti».
127. Los dignatarios del pueblo
de Faraón dijeron: «¿Dejaréis que Moisés y su pueblo corrompan
en el país y os abandonen, a ti a y a tus dioses?» Dijo:
«Mataremos sin piedad a sus hijos varones y dejaremos
con vida a sus mujeres. Les podemos».
128. Moisés dijo a su pueblo:
«¡Implorad la ayuda de Alá y tened paciencia! La tierra
es de Alá y se la da en herencia a quien Él quiere de
Sus siervos. El fin es para los que temen a Alá».
129. Dijeron: «Hemos sufrido
antes de que tú vinieras a nosotros y luego de haber venido».
Dijo: «Puede que vuestro Señor destruya a vuestro enemigo
y os haga sucederles en la tierra para ver cómo actuáis».
130. Infligimos al pueblo de
Faraón años y escasez de frutos. Quizás así, se dejaran
amonestar.
131. Cuando les sonreía la fortuna,
decían: «¡Esto es nuestro!». Pero, cuando les sucedía
un mal, lo achacaban al mal agüero de Moisés y de quienes
con él estaban. ¿Es que su suerte no dependía sólo de
Alá? Pero la mayoría no sabían.
132. Dijeron: «Sea cual sea
el signo que nos traigas para hechizarnos con él, no te
creeremos».
133. Enviamos contra ellos la
inundación, las langostas, los piojos, las ranas y la
sangre, signos inteligibles. Pero fueron altivos, eran
gente pecadora.
134. Y, cuando cayó el castigo
sobre ellos, dijeron: «¡Moisés! Ruega a tu Señor por nosotros
en virtud de la alianza que ha concertado contigo. Si
apartas el castigo de nosotros, creeremos, ciertamente,
en ti y dejaremos que los Hijos de Israel partan contigo».
135. Pero, cuando retiramos
el castigo hasta que se cumpliera el plazo que debían
observar, he aquí que quebrantaron su promesa.
136. Nos vengamos de ellos anegándoles
en el mar por haber desmentido Nuestros signos y por no
haber hecho caso de ellos.
137. Y dimos en herencia al
pueblo que había sido humillado las tierras orientales
y las occidentales, que Nosotros hemos bendecido. Y se
cumplió la bella promesa de tu Señor a los Hijos de Israel,
por haber tenido paciencia. Y destruimos lo que Faraón
y su pueblo habían hecho y lo que habían construido.
138. E hicimos que los Hijos
de Israel atravesaran el mar y llegaron a una gente entregada
al culto de sus ídolos. Dijeron: «¡Moisés! ¡Haznos un
dios, como ellos tienen dioses!» «¡Sois un pueblo ignorante!»,
dijo.
139. «Aquello en que estas gentes
están va a ser destruido y sus obras serán vanas».
140. Dijo: «¿Voy a buscaros
un dios diferente de Alá, siendo así que Él os ha distinguido
entre todos los pueblos?»
141. Y cuando os salvamos de
las gentes de Faraón, que os sometían a duro castigo,
matando sin piedad a vuestros hijos varones y dejando
con vida a vuestras mujeres. Con esto os probó vuestro
Señor duramente.
142. Y nos dimos cita con Moisés
durante treinta días, que completamos con otros diez.
Así, la duración con su Señor fue de cuarenta días. Moisés
dijo a su hermano Aarón: «Haz mis veces en mi pueblo,
obra bien y no imites a los corruptores».
143. Cuando Moisés acudió a
Nuestro encuentro y su Señor le hubo hablado, dijo: «¡Señor!
¡Muéstrate a mí, que pueda mirarte!» Dijo: «¡No Me verás!
¡Mira, en cambio, la montaña! Si continúa firme en su
sitio, entonces Me verás». Pero, cuando su Señor se manifestó
a la montaña, la pulverizó y Moisés cayó al suelo fulminando.
Cuando volvió en si dijo: «¡Gloria a Ti! Me arrepiento
y soy el primero de los que creen».
144. Dijo: «¡Moisés! Con Mis
mensajes y con haberte hablado, te he escogido entre todos
los hombres. ¡Coge, pues, lo que te doy y sé de los agradecidos!»
145. Y le escribimos en las
Tablas una exhortación sobre todo y una explicación detallada
de todo. «Cógelas, pues, con fuerza y ordena a tu pueblo
que coja lo mejor de ellas». Yo os haré ver la morada
de los perversos.
146. Apartaré de Mis signos
a quienes se ensoberbezcan sin razón en la tierra. Sea
cual sea el signo que ven, no creen en él. Si ven el camino
de la buena dirección, no lo toman como camino, pero si
ven el camino del descarrío, sí que lo toman como camino.
Y esto es así porque han desmentido Nuestros signos y
no han hecho caso de ellos.
147. Vanas serán las obras de
quienes desmintieron Nuestros signos y la existencia de
la otra vida. ¿Podrán ser retribuidos por otra cosa que
por lo que hicieron?
148. Y el pueblo de Moisés,
ido éste, hizo un ternero de sus aderezos, un cuerpo que
mugía. ¿Es que no vieron que no les hablaba ni les dirigía?
Lo cogieron y obraron impíamente.
149. Y, cuando se arrepintieron
y vieron que se habían extraviado, dijeron: «Si nuestro
Señor no se apiada de nosotros y nos perdona, seremos,
ciertamente, de los que pierden».
150. Y, cuando Moisés regresó
a su pueblo, airado y dolido, dijo: «¡Qué mal os habéis
portado, luego de irme y dejaros! ¿Es que queréis adelantar
el juicio de vuestro Señor?» Y arrojó las Tablas y, cogiendo
de la cabeza a su hermano, lo arrastró hacia sí. Dijo:
«¡Hijo de mi madre! La gente me ha humillado y casi me
mata. ¡No hagas, pues, que los enemigos se alegren de
mi desgracia! ¡No me pongas con el pueblo impío!»
151. Dijo: «¡Señor! ¡Perdónanos
a mí y a mi hermano, e introdúcenos en Tu misericordia!
Tú eres la Suma Misericordia».
152. A quienes cogieron el ternero
les alcanzará la ira de su Señor y la humillación en la
vida de acá. Así retribuiremos a los que inventan.
153. Con quienes, habiendo obrado
mal, luego se arrepientan y crean, tu Señor será, sí,
indulgente, misericordioso.
154. Cuando se calmó la ira
de Moisés cogió las Tablas. Su texto contiene dirección
y misericordia para quienes temen a su Señor.
155. Moisés eligió de su pueblo
a setenta hombres para asistir a Nuestro encuentro. Cuando
les sorprendió el Temblor dijo: «¡Señor! Si hubieras querido,
les habrías hecho perecer antes y a mí también. ¿Vas a
hacernos perecer por lo que han hecho los tontos de nuestro
pueblo? Esto no es más que una prueba Tuya, que Te sirve
para extraviar o dirigir a quien quieres. ¡Tú eres nuestro
Amigo! Perdónanos, pues, y apiádate de nosotros! Nadie
perdona tan bien como Tú.
156. Destínanos bien en la vida
de acá y en la otra. Nos hemos vuelto a Ti». Dijo: «Inflijo
Mi castigo a quien quiero, pero Mi misericordia es omnímoda».
Destinaré a ella a quienes teman a Alá y den el azaque
y a quienes crean en Nuestros signos.
157. a quienes sigan al Enviado,
el Profeta de los gentiles, a quien ven mencionado en
sus textos: en la Tora y en el Evangelio,
que les ordena lo que está bien y les prohíbe lo que está
mal, les declara lícitas las cosas buenas e ilícitas las
impuras, y les libera de sus cargas y de las cadenas que
sobre ellos pesaban. Los que crean en él, le sostengan
y auxilien, los que sigan la Luz enviada abajo con él,
ésos prosperarán.
158. Di: «¡Hombres Yo soy el
Enviado de Alá a todos vosotros, de Aquél a Quien pertenece
el dominio de los cielos y de la tierra. No hay más dios
que Él. Él da la vida y da la muerte. ¡Creed, pues, en
Alá y en su Enviado, el Profeta de los gentiles, que cree
en Alá y en Sus palabras! ¡Y seguidle! Quizás, así, seáis
bien dirigidos».
159. En el pueblo de Moisés
había una comunidad que se dirigía según la Verdad, y
que, gracias a ella, observaba la justicia.
160. Los dividimos en doce tribus,
como comunidades. Cuando el pueblo pidió agua a Moisés,
inspiramos a éste «¡Golpea la roca con tu vara!». Y brotaron
de ella doce manantiales. Todos sabían de cuál debían
beber. Hicimos que se les nublara y les enviamos de lo
alto el maná y las codornices: «¡Comed de las cosas buenas
de que os hemos proveído.» Y no fueron injustos con Nosotros,
sino que lo fueron consigo mismos.
161. Y cuando se les dijo: «Habitad
en esta ciudad y comed cuanto queráis de lo que en ella
haya. Decid '¡Perdón!' ¡Entrad por la puerta prosternándoos!
Os perdonaremos vuestros pecados y daremos más a los que
hagan el bien».
162. Pero los impíos de ellos
cambiaron por otras las palabras ¡que se les habían dicho
y les enviamos un castigo del cielo por haber obrado impíamente.
163. Y pregúntales por aquella
ciudad, a orillas del mar, cuyos habitantes violaban el
sábado. Los sábados venían a ellos los peces a flor de
agua y los otros días no venían a ellos. Les probamos
así por haber obrado perversamente.
164. Y cuando unos dijeron:
«¿Por qué exhortáis a un pueblo que Alá va a hacer perecer
o a castigar severamente?» Dijeron: «Para que vuestro
Señor nos disculpe. Quizás, así teman a Alá».
165. Y, cuando hubieron olvidado
lo que se les había recordado, salvamos a quienes habían
prohibido el mal e infligimos un mal castigo a los impíos,
por haber obrado perversamente.
166. Y, cuando desatendieron
las prohibiciones, les dijimos: «¡Convertíos en monos
repugnantes!»
167. Y cuando tu Señor anunció
que enviaría, ciertamente, contra ellos hasta el día de
la Resurrección a gente que les impusiera un duro castigo.
Ciertamente, tu Señor es rápido en castigar, pero también
es indulgente, misericordioso.
168. Los dividimos en la tierra
en comunidades. De ellos, había unos que eran justos y
otros que no. Les probamos con bendiciones e infortunios.
Quizás, así, se convirtieran.
169. Sus sucesores, habiendo
heredado la Escritura, se apoderan de los bienes
de este mundo, diciendo: «Ya se nos perdonará». Y si se
les ofrecen otros bienes, semejantes a los primeros, se
apoderan también de ellos. ¿No se concertó con ellos el
pacto de la Escritura , según el cual no dirían
nada contra Alá sino la verdad? Y eso que han estudiado
cuanto en ella hay... Pero la Morada Postrera es mejor
para quienes temen a Alá - ¿es que no razonáis?-,
170. para los que se aferran
a la Escritura y hacen la azalá. No dejaremos
de remunerar a quienes obren bien.
171. Y cuando sacudimos la montaña
sobre ellos como si hubiera sido un pabellón y creyeron
que se les venía encima: «¡Coged con fuerza lo que os
hemos dado y recordad bien su contenido! Quizás, así,
temáis a Alá».
172. Y cuando tu Señor sacó
de los riñones de los hijos de Adán a su descendencia
y les hizo atestiguar contra sí mismos: «¿No soy yo vuestro
Señor?» Dijeron: «¡Claro que sí, damos fe!» No sea que
dijerais el día de la Resurrección: «No habíamos reparado
en ello».
173. O que dijerais: «Nuestros
padres eran ya asociadores y nosostros no somos más que
sus descendientes. ¿Vas a hacernos perecer por lo que
los falsarios han hecho?»
174. Así explicamos las aleyas.
Quizás así se conviertan.
175. Cuéntales lo que pasó con
aquél a quien dimos Nuestros signos y se deshizo de ellos.
El Demonio le persiguió y fue de los descarriados.
176. Si hubiéramos querido,
le habríamos levantado con ellos. Pero se apegó a la tierra
y siguió su pasión. Pasó con él como pasa con el perro:
jadea lo mismo si le atacas que si le dejas en paz. Así
es la gente que desmiente Nuestros signos. Cuéntales estas
cosas. Quizás, así, reflexionen.
177. ¡Qué mal ejemplo da la
gente que desmiente Nuestros signos y es injusta consigo
misma!
178. Aquél a quien Alá dirige
está en el buen camino. Aquéllos, en cambio, a quienes
Él extravía, son los que pierden.
179. Hemos creado para la gehena
a muchos de los genios y de los hombres. Tienen corazones
con los que no comprenden, ojos con los que no ven, oídos
con los que no oyen. Son como rebaños. No, aún más extraviados.
Esos tales son los que no se preocupan.
180. Alá posee los nombres más
bellos. Empléalos, pues, para invocarle y apártate de
quienes los profanen, que serán retribuidos con arreglo
a sus obras.
181. Entre nuestras criaturas
hay una comunidad que se dirige según la Verdad y que,
gracias a ella, observa la justicia.
182. A quienes desmientan Nuestos
signos les conduciremos paso a paso, sin que sepan como.
183. Y les concedo una prórroga.
Mi estratagema es segura.
184. ¿No reflexionan? Su paisano
no es un poseso. Es sólo un monitor que habla claro.
185. ¿No han considerado el
reino de los cielos y de la tierra y todo lo que Alá ha
creado? ¿Y que tal vez se acerque su fin? ¿En qué anuncio,
después de éste, van a creer?
186. Aquél a quien Alá extravía,
no podrá encontrar quien le dirija. Él les dejará que
yerren ciegos en su rebeldía.
187. Te preguntan por la Hora:
«¿Cuándo llegará?» Di: «Sólo mi Señor tiene conocimiento
de ella. Nadie sino Él la manifestará a su tiempo. Abruma
en los cielos y en la tierra. No vendrá a vosotros sino
de repente»,. Te preguntan a ti como si estuvieras bien
enterado. Di: «Sólo Alá tiene conocimiento de ella». Pero
la mayoría de los hombres no saben.
188. Di: «Yo no dispongo de
nada que pueda aprovecharme o dañarme sino tanto cuanto
Alá quiera. Si yo conociera lo oculto, abundaría en bienes
y no me alcazaría el mal. Pero no soy sino un monitor,
un nuncio de buenas nuevas para gente que cree».
189. Él es Quien os ha creado
de una sola persona, de la que ha sacado a su cónyuge
para que encuentre quietud en ella. Cuando yació con ella,
ésta llevó una carga ligera, con la que iba de acá para
allá; pero cuando se sintió pesada, invocaron ambos a
Alá, su Señor. «Si nos das un hijo bueno, seremos, ciertamente,
de los agradecidos.
190. Pero, cuando les dio uno
bueno, pusieron a Alá asociados en lo que Él les había
dado. ¡Y Alá está por encima de lo que Le asocian!
191. ¿Le asocian dioses que
no crean nada -antes bien, ellos mismos han sido creados-
192. y que no pueden ni auxiliarles
a ellos ni auxiliarse a sí mismos?
193. Si les llamáis a la Dirección,
no os siguen. Les da lo mismo que les llaméis o no.
194. Aquéllos a quienes invocáis,
en lugar de invocar a Alá, son siervos como vosotros.
¡Invocadles, pues, y que os escuchen, si es verdad lo
que decís...!
195. ¿Tienen pies para andar,
manos para asir, ojos para ver, oídos para oír? Di: «¡Invocad
a vuestros asociados y urdid algo contra mí! ¡No me hagáis
esperar!
196. Mi amigo es Alá, Que ha
revelado la Escritura y Que elige a los justos
como amigos.
197. Y los que vosotros invocáis,
en lugar de invocarle a Él, no pueden auxiliaros a vosotros
ni auxiliarse a sí mismos».
198. ¡Si les llamáis a la Dirección,
no oyen. Les ves que te miran sin verte.
199. ¡Sé indulgente, prescribe
el bien y apártate de los ignorantes!
200. Si el Demonio te incita
al mal, busca refugio en Alá. Él todo lo oye, todo lo
sabe.
201. Cuando los que temen a
Alá sufren una aparición del Demonio, se dejan amonestar
y ven claro.
202. A sus hermanos, en cambio,
persisten en mantenerles descarriados.
203. Y si no les traes un signo,
dicen: «¡Cómo! ¿Por qué no te has escogido uno?» Di: «Yo
no hago más que seguir lo que mi Señor me revela». Ésas
son pruebas visibles de vuestro Señor, dirección y misericordia
para gente que cree.
204. Y, cuando se recite el
Corán, ¡escuchadlo en silencio! Quizás así se os
tenga piedad.
205. Invoca a tu Señor en tu
interior, humilde y temerosamente, a media voz, mañana
y tarde, y no seas de los despreocupados.
206. Los que están junto a tu
Señor no tienen a menos servirle. Le glorifican y se prosternan
ante Él.
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