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El
tercer Califa y sus funcionarios demostraron un gran interés y atención
en la protección de estos Masāhif, y fue ello lo que ocasionó
su permanencia y continuidad, y solo con el transcurso del tiempo
se originaron cambios en ellos, entre los que se encuentran el hecho
de colocar puntos y marcas y la separación del Mus·haf en
capítulos. La letra con la que se habían escrito estos
Masāhif también cambió, transformándose la letra cúfica
primaria con la que se habían escrito los Masāhif en épocas
de Uzmān, en la letra cúfica conocida, y en épocas subsiguientes,
se volvió normal escribir el Corán con letra nasj
(caligráfica) arábiga bella, y otros tipos de letras.
Estos cambios de a poco dejaron en el olvido a los primeros Masāhif
escritos en épocas de Uzmān, y gradualmente se perdió la
huella de los mismos.
Se
investigó bastante este asunto. Los orientalistas que investigaron
en el área de la historia del Corán tampoco fueron
negligentes en relación a indagar el destino de estos Masāhif.
Pero la realidad es que, a pesar de que se recibieron muchas colecciones
en diferentes mezquitas, bibliotecas y museos a título de
Mus·haf Uzmānī, hoy no se puede juzgar en forma categórica
que existan tales Masāhif. De algunas afirmaciones se concluye que
algunas de las copias de dichos Masāhif existieron por lo menos
hasta el siglo sexto y séptimo de la Hégira:
Ibn Yubair (fall. 614) vio en la Gran Mezquita Principal de Damasco
un cofre de Masāhif donde se encontraba el Mus·haf de Uzmān que
había sido enviado a Damasco. Cada día, tras la oración,
el cofre era abierto y la gente se aglomeraba para visitarlo. Iāqūt
Al-Hamawī (f. 626 hégira), que según parece también vio dicha
copia, narró que allí decían que este Mus·haf
había sido escrito por el puño y letra del mismo Uzmān.[1]
Fadl-ul·lah Al-Umrī (f. 749 hégira) vio esta copia y dijo: La
Mus·haf Uzmānī con letra de Uzmān ibn Affān permanece en el lado
izquierdo de la Mezquita de Damasco.[2]
Pero no se mencionó en ninguna parte que Uzmān haya escrito
con su propia letra algún Mus·haf, y tal vez el Mus·haf en
cuestión fuera aquel mismo enviado a Damasco y que permaneció
hasta aquella época.[3]
Ibn Kazīr (f. 774 hégira) también vio y menciona este Mus·haf pero
no lo atribuye a Uzmān: El más famoso Mus·haf de Uzmān
se encuentra hoy en día en Damasco, en la Mezquita Principal,
cerca del ángulo oriental. Esta copia se encontraba antes
en la ciudad de Tabarīiah, habiendo sido trasladada a Damasco alrededor
del año 518 de la Hégira. Yo la vi; era un libro suntuoso,
grande y grueso, (escrito) con buena y firme letra, sobre unas láminas,
creo yo de cuero de camello.[4]
Se dijo que este Mus·haf permaneció en la Mezquita de Damasco
hasta que en el año 1310 de la hégira se vio expuesto
al fuego.[5]
Az-Zarqānī dice: Ahora mismo no contamos con una prueba contundente
sobre la existencia de estos Masāhif. Entonces mucho menos podemos
señalar el lugar donde se encuentran.
1. Desde el punto de vista del orden de las suras o capítulos
coránicos, los Masāhif Uzmānī fueron dispuestos casi de
la misma manera que los Masāhif de los Compañeros, es decir,
se observó la clasificación general de las suras en
lo relacionado a los versículos: Tual, Miūn, Mazānī, Mumtahināt
y Mufassalāt. La gran diferencia que existe es respecto a las dos
suras: Al-Anfāl y At-Taubah. En el Mus·haf de Uzmān estas dos suras
fueron colocadas juntas en la forma de una sola sura, disponiéndoselas
como la séptima de las Sabut Tual. Esto no había tenido
precedentes en ninguno de los Masāhif anteriores.
La diferencia de ordenación que tiene esta copia con el
primer Mus·haf es que en el primer Mus·haf la sura At-Taubah -también
llamada Al-Barāah- había sido colocada en medio de las Miūn,
y además la Sura Al-Anfāl se encontraba entre las Mazānī,
pero en el Mus·haf Imām la Sura Al-Anfāl y la Barāah fueron dispuestas
juntas entre las suras Al-Arāf y Iūnus. [6]
Ibn
Abbās dijo: Pregunté a Uzmān: ¿Qué fue lo que te llevó
a colocar la Sura Al-Anfāl, que se cuenta entre las Mazānī, al lado
de la Sura Al-Barāah, que se cuenta entre las Miūn, y que no escribas
la Basmalah entre ellas, y las consideres de entre las Sabut Tual?.
Uzmān respondió: En épocas en que eran reveladas las suras
al Enviado de Dios, cuando descendía algo, él requería
la presencia de algunos escribas y les decía: Disponed estas
aleyas en las suras que tienen tal característica. La Sura
Al-Anfāl es de aquellas suras que descendieron en Medina en los
primeros tiempos de la emigración, y la Sura Al-Barāah a
finales de la vida del Profeta (BP), pero el contenido de esta sura
se asemeja al de aquella. El Profeta falleció y no nos esclareció
si acaso esta sura es parte de aquella o no, y es por esto que dispuse
a ambas una al lado de la otra y no escribí el Basmalah entre
ellas.[7]
Pero existen dudas respecto a la veracidad de esta narración
puesto que de ella se deduce que Uzmān no puso el Basmalah al comienzo
de la Sura Al-Barāah por decisión y deducción propia,
al suponer que Al-Anfāl y Al-Barāah son una sola sura, desde
que sus historias son semejantes. Por otro lado, no debemos olvidar
que el Noble Profeta (BP) cada año cotejaba el Corán
con el Ángel Gabriel (P) y el último año ocurrió
esto en dos oportunidades.
Palabras
firmes a este respecto son las de Alī ibn Abī Tālib (P), quien,
cuando Ibn Abbās le preguntó lo mismo (es decir, la causa
de por qué no se encuentra la Basmalah en la Sura Al-Barāah), respondió:
Bismil·lahi Ar-Rahmānī Ar-Rahīm brinda seguridad y misericordia,
y la Sura Al-Barāah es una sura que descendió con la espada
y no hay (lugar para la) seguridad en ella.[8]
2.
Los Masāhif de Uzmān tenían forma de escritura primaria,
y carecían de todo tipo de puntos, inflexiones o vocales
cortas y marcas. Es por ello que por ejemplo, las letras ب ت ث يا نا no se diferenciaban
entre sí. Asimismo las letras ج ح خy las letras ش س.
Es así que no se distinguía por ejemplo entre las
palabras: «تبلو» «نبلو»
«نتلو» «تتلو» «يتلو».
Tampoco
las letras y palabras tenían fatha, kasrah, dammah ni tanuīn,
al punto que el lector debía él mismo, considerando los indicios,
diferenciar unas de otras. Esta fue una de las razones que conllevaron
a la reiterada aparición de diferencias en la recitación
tras el Tauhīd-ul Masāhif, que In ShaAllah trataremos este tema
en el futuro.
El planteamiento de esta pregunta en este lugar no se relaciona
solo a la tercera recopilación del Corán esto es,
el Tauhīd-ul Masāhif-, sino que se plantea también en relación
a la segunda recopilación (la del primer Califa Abū Bakr).
Como dijimos anteriormente, en el Tauhīd-ul Masāhif el orden de
las suras se realizó más o menos de la misma manera
que los Masāhif de los Compañeros y del Mus·haf recopilado
en épocas del primer Califa, pero siempre se plantea esta pregunta
que, ¿acaso esta ordenación y disposición de
las suras ya sea en la segunda como en la tercera recopilación-
se corresponde al orden estipulado por el Profeta (BP), o es que
no fue así, sino que se lo llevó a cabo según
el parecer de los Compañeros es decir, a través de su Iytihād?
La respuesta a esta pregunta se puede elucidar un poco a través
de los temas que hemos tratado respecto a la recopilación
del Corán, pero algunos están convencidos que el orden
de las suras se corresponden con lo que fue estipulado por el Mensajero
de Dios (BP). Abū Yafar Nahhās dice: La compilación de
las suras así como se encuentran actualmente, nos llegó
del Enviado de Dios (BP). Wāzilah ibn Asqa transmitió del
Profeta que: Me fueron dadas las Sabūt Tūal en lugar de la Torá,
me fueron dadas las Miūn en lugar de los Salmos y me fueron dadas
las Mazānī en lugar del Evangelio, y fui privilegiado con las Mufassalāt.
Este dicho indica que el orden de las suras se realizó desde
la época del Enviado de Dios.[9]
Otros como Abū Muhammad ibn Atiiah, Al-Baihaqī y Kermānī también
opinan lo mismo. Ibn Atiiah es de la opinión que el orden
de muchas de las suras del Corán fue especificado en épocas
del Enviado de Dios (BP), y que el orden del resto fue delegado
a la comunidad.[10]
Pero todos los indicios y pruebas evidencian que el asunto es todo
lo contrario de lo que ellos opinan. Suiūtī sabio sunnita- dice:
La totalidad de los sabios están convencidos del hecho de
que fue por Iytihād. Así como observamos cuando analizábamos
los Masāhif de Ubai ibn Kab, Abd-ul·lah ibn Masūd y el Mus·haf
de Uzmān, en todos ellos existían diferencias en el orden
de las suras, y si el asunto del orden de las suras hubiese sido
estipulado por el Profeta (BP), entonces ello no hubiera sucedido
con los Masāhif de los Compañeros. Abū Abd-ul·lah Az-Zanyānī,
apuntando a esta realidad, dice: El orden de las suras, contrariamente
al orden de las aleyas, fue Iytihādī.[11]
Al·lāmah Tabātabāī, en Al-Mīzān, dice: El orden de las suras
en la recopilación en épocas de Abū Bakr y la recopilación
en épocas de Uzmān, categóricamente se llevó a cabo
a través del Iytihād de los Compañeros y prueba de ello es
que Uzmān dispuso las suras Al-Anfāl y Al-Barāah entre la Arāf
y la Iūnus. Otra evidencia es la disparidad del orden de los Masāhif
de los Compañeros y el de Abū Bakr y Uzmān.[12]
El mejor y más firme testimonio para considerar que el orden
de las suras se realizó por decisión de los Compañeros,
es la ordenación del Mus·haf de Alī (P) al que había
organizado según el orden de revelación, contrariamente
al resto de los Masāhif.
Dr.
Rāmiār, Tarīj-e Qorān, pp. 468. Muyam Al-Buldān, T. 2, p. 469.[1]
Masālik
Al-Absār fi Mamālik Al-Amsār, T. 1, p. 195.[2]
At-Tamhīd,
p. 427 (traducc. al persa).[3]
Fadāil-ul
Qurān, de Ibn Azīr, p. 49.[4]
Jutat
Ash-Shām, T. 5, p. 279.[5]
Qorān
dar Islām, pp. 131-132.[6]
Bismil·lahi
Ar-Rahmāni Ar-Rahīm (En el Nombre de Dios, el Clemente, el Misericordiosísimo).[7]
Al-Burhān,
T. 1, p. 329; Al-Itqān, T. 1, p. 190. Ver también: Mustadrak Al-Hākim,
T. 2, pp. 221 y 330.[8]
Al-Burhān,
T. 1, p. 360. Ver también: Mustadrak Al-Hākim, T. 2, p. 330. Al-Itqān,
T. 1, p. 75.[9]
Al-Burhān,
T. 1, p. 356; Al-Itqān, T. 1, p. 197.[10]
Al-Burhān,
T. 1, p. 355; Al-Itqān, T. 1, p. 196.[11]
Al-Itqān,
T. 1, p. 194.[12]
Tarīj-ul
Qurān, p. 79.[13]
Al-Mīzān,
T. 12, p. 126.[14]
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